LA NAVIDAD ME PONE TRISTE!!

Así empieza mi historia, nosotros eramos una familia muy pobre. ¡¡ Mi mamá no miraba, a mi no me conoció, perdió la vista antes que yo naciera!!.
Vivíamos con mi abuela. Era muy buena con nosotros cuando yo tenia 4 años empezamos a vender primero paletas, y luego periódicos, con eso la íbamos pasando apenas.
También boliaba los zapatos de unos vecinos. Con lo que le daban a mi abuela pasábamos mas o menos, pero mi abuela se iba a cuidar un tío, que estaba enfermo a monterrey, es cuando empezó nuestro sufrir. Vivía una tía también con nosotros que era mala.



No comíamos aveces durábamos 3 días sin comer, un día que ya teníamos mas de 3 días comer ha mi y a mi hermano ya nos gruñían mucho las tripas del hambre, mi tía estaba haciendo de almorzar  yo estaba sentada viendo que estaban comiendo, mi tía asía tortillas de harina olía muy rico, derepente ella me dice ¿quieres una tortilla? yo le dije que si con gusto, tenia mucho hambre me la dio caliente y inflada, yo puse mi mano y me la puso ahí y me la apachurro, pues me queme y le tire. 
Me ardía mucho, ella de una cachetada me aventó y me hizo que la recogiera y ella me la metió a fuerza ala boca, de allí me quito. La mañana estuve mirando cuando comían mi tia y le dije a mi mamá que tenia hambre, mi mama dijo vamos a buscar que comer y nos fuimos al centro, a buscar comida en la basura, de los restaurantes lo que tiraban y no los comíamos yo le decía a mi mama que tenían gusanos ella me decía cierra tus ojos y imagina que esta calentita y que esta muy rica y así nos lo comíamos así le hicimos por un tiempo. llego diciembre el 24 de diciembre, mi tía se enojo, y ahí nos corrió nos aventó la ropa para afuera. Nos aventó un cobertor y nos fuimos con una tía y no quiso que nos quedáramos, fuimos con otras y dijeron que tenían mucha gente que no podíamos quedarnos nos fuimos ala plaza.  ahí acurrucados nos dormimos al otro día nos andaba buscando mi tía por que sintió lastima y no fuimos para allá otra ves así que por eso se me hace muy triste todas las Navidades. 

Quiero tener un hijo y el no quiere



Esta es brevemente mi historia de amor. Tengo 35 años y me enamore de un hombre casado. Lo conocí hace muchísimo tiempo y siempre lo vi como un amigo y compañero de trabajo, pero desde hace tres años para acá empezamos a sentir mucha atracción hasta que me deje llevar por sus besos y empezamos una relación.



Él tiene ahora mismo 42 años y yo estoy súper enamorada de él. Él dice que me ama y que solo está con su esposa por su hijo. Tiene un solo hijo, al cual adora por supuesto, pero cuando yo le pedí que tuviéramos  un hijo, porque yo lo amo y quiero tener lo con él, me dice que no puede, que sus miedos y su forma de haber sido educado no le permite tener hijos fuera del matrimonio. Que no es su voluntad, pero que me ama mucho y se siente completo conmigo.


Sin embargo, yo me desespero porque se me pasa la edad para que yo pueda tener un hijo. No soy muy fértil y cuando estamos juntos siempre me cuida para no quedar embarazada. 

Hemos intentado terminar esta relación debido a ese problema, ya que yo quiero tener mi hijo y él no me quiere. Cuando lo intento me dice que yo lo traiciono y que soy una egoísta.
Siempre le digo que yo no le voy a ocasionar problemas, que incluso no lleve su apellido y tampoco logro convencerlo.
Por favor, ¿podéis aconsejarme sobre qué puedo hacer con él? Cómo lo olvido si lo amo tanto y yo quiero tener a mi hijo con él, pero no compartimos el mismo anhelo. Mi mayor anhelo es tener a mi hijo ya conmigo, pero él insiste en que no quiere tener hijos fuera de su matrimonio. ¿Qué puedo hacer?

La confusión del amor u obsesion

Lo conocí e instantáneamente me enamoré. Su belleza, su risa, su forma de bailar, de divertirme, de hacerme feliz. Fue creciendo con el tiempo, su ternura, su dedicación y su forma de tratarme como una reina. Era todo perfecto.



Pero siempre aparecen esos problemas, enojos innecesarios que hoy los miras y decís: “¿Para qué pelear por eso?” Y por eso cortamos hace un tiempo, porque ya era insoportable. Nos tratábamos mal. Yo lloraba y él se enojaba, no compartíamos nada.Pero a las dos semanas de estar separados volvimos.



Y después de mucho esfuerzo logramos estar bien. Hasta que me enteré que entre el proceso de peleas me fue infiel y no me dio la oportunidad de enojarme. Cuando me di cuenta, ya estaba terminando conmigo con el monologo de “Te mereces algo mejor que yo, quiero volver a ser lo que era, a mi esencia, no me gusta ser así con vos”.
Hasta que lo acosé tanto por mensajes y me dijo que no estaba enamorado de mí. No sé si lo dijo para que le diera espacio, para que me enojara y le tomara bronca.
Me encantaría saber, cortamos hace una semana y si bien un día le escribi un “Hasta siempre” y él me dijo “¡Quiero que seas feliz!” y me empezó a dar charla. Pero después lo ahogué con te amo, te extraño, te necesito, etc…
Después de dos años de novia, de que fuera mi primer amor (no mi primer novio, sino la primera persona por la que siento amor), no sé cómo manejarlo. No sé cómo actúan en esta situaciones, porque realmente no intente nada con otro novio porque no me importaba. Sin embargo, por él doy todo. Y aunque él no lo vea, es un hombre de oro, que tiene su esencia adentro. 

Una triste boda

La historia de Katie y Nick.
Katie, de 21 años, toma su medicación recostada en el sillón. Frente a ella está la foto de cuando fue coronada Reina en el East High School de Lapeer y piensa en lo mucho que han cambiado las cosas desde entonces.

Katie tiene cáncer de pulmón.


Nick, su novio, al que conoce desde que tenía 15 años, trabaja como ayudante del Sheriff en el turno de noche. Por la mañana pasará a recogerla y ambos acudirán juntos al Hospital Regional para que Katie pueda recibir el tratamiento que necesita. Los dos acudirán al hospital por la mañana sin haber dormido. Nick no pudo dormir debido su trabajo. Katie no durmió porque, a pesar de la morfina y el oxígeno, casi ya no puede respirar.
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Ya en el hospital ambos pueden descansar un poco mientras Katie está siendo tratada por vía intravenosa para drenar la acumulación de líquidos que le produce la enfermedad.
Nick ha tomado una excedencia en su trabajo para poder cuidar de Katie. Ella ya no puede estar sola, necesita asistencia continua. Su sufrimiento es permanente aún estando bajo los efectos de grandes dosis de morfina.
A la mañana siguiente, ya de regreso en casa, Katie se pone sus pendientes. Dentro de una hora cruzará el pasillo de la iglesia de Cristo en Hazel Park. Frente al altar contraerá matrimonio con Nick.
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Será una gran boda. A ella acudirán ambas familias al completo y Nick le dedicará una canción a la que ahora es ya su esposa.
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Katie sabe que su boda no es tal y como la había soñado pero no está dispuesta a dejar que la enfermedad pare su vida antes de tiempo. La enfermedad es muy grave pero la esperanza y la fe en una pronta recuperación le hacen sacar fuerzas para continuar.
Katie, moriría tan sólo cinco días después de estas fotos. Fue una boda preciosa.

Ella ya no sabe quién soy yo

Preciosa y triste historia de amor y Alzheimer


Era una mañana gris y muy agitada, eran ya cerca de las 8:15 cuando un hombre mayor, que ya pasaría los 80 años, llegó al hospital para que le retiraran unos puntos que tenía en la mano de una pequeña herida. El hombre preguntó si era posible que le atendieran pronto ya que estaba apurado porque tenía una cita a las 9:00.


Le eché un vistazo a la herida y le pedí que se sentara mientras acababa con otro paciente. Cuando finalicé y regresé a la sala de espera le ví inquieto mirando su reloj, así que decidí pasarle a la consulta antes de que llegara el siguiente paciente. Durante el examen comprobé que la herida estaba perfectamente curada así que comencé a quitarle las suturas y, mientras lo hacía, le pregunté si tenía otra cita médica esa misma mañana ya que lo veía muy apurado.
El hombre me dijo que no, que necesitaba acudir al geriátrico para desayunar con su esposa, ya que siempre desayunaban juntos a las 9:00. Cuando me dijo que estaba en un geriátrico lo primero que pensé es que tal vez su esposa requería supervisión médica y le pregunté por la salud de ella.
El me respondió que ella estaba en el geriátrico hacía tiempo ya que padecía Alzheimer.
Cuando me dijo eso le pregunté si ella se enfadaría con él si llegaba un poco tarde a su cita y él me respondió que ella ya no sabía quien era él. Hacía más de cinco años que ella ya no podía reconocerle.

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Me sorprendió esta respuesta y entonces de nuevo le pregunté: ¿ Y aún así sigue acudiendo cada mañana a la misma hora aún cuando ella ya no sabe quien es usted?
El sonrió, de forma compasiva me acarició la manó y me contestó: “Tal vez ella no sepa quien soy yo, pero yo aún se quien es ella”.
Se me erizó la piel y no pude contener las lágrimas. Mientras le veía salir por la puerta del hospital pensé: “Ese es el tipo de amor que quiero en mi vida”.

Trágica historia de amor en Auschwitz


La historia de Edward Galinski y Mala Zimetbaum
Era primera hora de la tarde del 24 de junio de 1944. El guardia de puerta del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau vio que se aproximaban a la salida un funcionario de las SS y una prisionera que portaba en sus brazos un pequeño lavabo de mano. El funcionario de las SS entregó el pase de salida al guardia de la puerta como era habitual pero éste no consideró necesario revisarlo. Abrió la puerta y permitió que ambos salieran.


Ese mismo día pocas horas después las sirenas de alarma comenzaron a sonar en el campo de Auschwitz. Dos prisioneros habían desaparecido. Edek Galinski y Mala Zimetbaum habían desaparecido de sus respectivos pabellones y nada se sabía de ellos.
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Mala había sido arrestada durante una redada de judíos en la estación de Antwerp en 1942 y había sido trasladada al campo de concentración de Auschwitz en septiembre de ese mismo año. Era la prisionera 19.980. Por su parte Edek llevaba recluido desde Junio de 1940 y formaba parte de los prisioneros políticos de Tarnow. El era el prisionero número 531.
Edek trabajaba en el taller de cerrajería y mantenimiento del campo de concentración y eso le permitió acceder al pabellón de mujeres en varias ocasiones. Allí conoció a Mala y ambos supieron, desde el primer momento, que estarían juntos para siempre.
Comenzaron a preparar su plan de fuga en 1943. Mala tenía acceso a la oficina de oficiales del campo para su limpieza y se encargaría de robar los formularios que se utilizaban para los pases de salida. Edek, gracias a su trabajo de mantenimiento, tenía acceso a los vestuarios de los oficiales de las SS y llegado el momento podría hacerse con un uniforme. El 24 de Junio de 1944 Mala se vistió con su ropa de trabajo como de costumbre, en el bolsillo llevaba el pase de salida que había falsificado. Edek fue a realizar una reparación en el vestuario de los oficiales y aprovechó la ocasión para vestirse con un uniforme de las SS. Una vez vestido fue a recoger a Mala al pabellón de mujeres y portando un lavabo de mano salieron por su propio pie por la puerta principal del campo.
Tras salir del campo llegaron con éxito a la aldea próxima de Kozy y allí consiguieron refugio gracias a Antoni Szymlak, un viejo amigo de Edek. El plan original consistía en refugiarse unos días en Kozy y tras ello, cuando las cosas se calmaran, dirigirse hacia Zakopane. Sin embargo, a petición de Mala, modificaron el plan original y en vez de dirigirse a Zakopane decidieron huir en dirección a Eslovaquia. Allí vivían unos parientes de Mala y podrían refugiarse en su casa hasta el final de la guerra.
Por desgracia la suerte les había abandonado. El día 6 de julio de 1944 fueron descubiertos por una patrulla de frontera alemana cuando intentaban llegar hasta Eslovaquia. La patrulla alemana sólo había visto a Mala que caminaba unos pasos por delante de Edek. Él podría haberse escondido y huído con facilidad, pero no lo hizo.
Ambos fueron detenidos y llevados de regreso a Auschwitz. Allí fueron recluidos en celdas separadas del Bloque de la Muerte y durante días fueron torturados para que confesaran quién había colaborado con ellos en la huida. Ni Edek ni Mala dijeron una sola palabra.
Pocos días después de su detención se dispuso que Edek y Mala debían morir ahorcados. Para no darles la ocasión de volver a verse de nuevo los dos serían ahorcados por separado. Ambos intentaron suicidarse antes de ser ajusticiados, Edek, ya con la soga al cuello, se arrojó voluntariamente antes de que pudieran leerle la sentencia. Los oficiales nazis pudieron evitarlo y Edek murió en la horca algunos minutos después. Mala, por su parte, consiguió hacerse con una cuchilla de afeitar que llevaba escondida en su mano cuando se dirigía a la lectura de la sentencia. Utilizó la cuchilla oculta para cortarse las venas de ambas manos y con ellas ensangrentadas abofeteó a los guardias cuando intentaban evitar que se desangrara. Su desfachatez indignó a los guardias hasta tal punto que Mala fue apaleada por los oficiales de las SS de forma brutal. Aún viva decidieron trasladarla al crematorio aunque finalmente falleció antes de llegar allí a causa de los golpes recibidos.
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La historia de Edward Galinski y Mala Zimetbaum trascendió más allá de los muros de Auschwitz. Sus compañeros del campo de concentración les consideraban unos héroes. El verdugo de Edek, Jupp Windeck, recogió un mechón de cabello de Edek y otro de Mala y se los entregó a Wieslaw Kielar para que los hiciera llegar a su familia. Esa fue la última voluntad del condenado. Junto a los mechones de pelo se encontraba una nota manuscrita del propio Edek. La nota decía “Mally Zimetbaum 19.880 – Edward Galinski 531″. Esta misma inscripción pudo encontrarse años después en la celda que Edek había ocupado pocos días antes de su muerte.
Fuente: http://www.google.com/culturalinstitute/exhibit/historia-de-amor-tr%C3%A1gica-en-auschwitz/gRatYvcU?hl=es-419&position=0%2C0

                           

Las mil grullas de papel


El deseo imposible


El 6 de Agosto de 1945 Estados Unidos hizo estallar dos bombas atómicas sobre población civil en Japón. A menos de dos kilómetros de distancia de una de las detonaciones, cerca del puente Misasa ( Hiroshima), vivía Sadako Sasaki, una pequeña niña de tan sólo dos años, ajena a lo que aquello iba a significar en su vida.



Nueve años después de aquello, cuando Sadako ya había cumplido once años, empezó a sentirse mal una mañana mientras corría por el campo. De inmediato fue llevada al hospital donde la diagnosticaron Leucemia. Muchos miles de personas desarrollaron esta enfermedad tras estar expuestos a la radiación de la bomba atómica. Cuando se enteró de esto Chizuko Hamamoto, una buena amiga de Sadako, le habló de una antigua leyenda japonesa conocida como Senbarazu o la leyenda de las mil grullas de origami. Según esta leyenda la grulla le concederá un deseo a todo aquel que sea capaz de hacer mil grullas de papel.
Sadako sasakiChizuko Hamamoto hizo la primera grulla en papel dorado y se la entregó a Sadako para que ella continuara con las restantes novecientas noventa y nueve.
Sadako estando ingresada en el hospital utilizaba cualquier papel que encontraba para hacer una grulla. Cuando no encontraba papel quitaba las etiquetas de los medicamentos para poder hacer grullas de origami con ellas. Pacientemente continuó con esta labor durante los once meses que permaneció internada en el hospital. Ni un sólo día de los que estuvo ingresada dejó de aprovechar la mínima oportunidad para continuar con su meta.
La pequeña Sadako murió el 25 de octubre de 1955. Llevaba hechas 644 grullas de papel.
Tras su muerte fueron sus familiares y compañeros de escuela los que acabaron las grullas que ella no pudo completar. También gracias a la iniciativa de sus compañeros y familiares y a la repercusión que tuvo esta historia más allá de las fonteras de Japón, poco tiempo después en 1958 se construyó un monumento en honor a Sadako. La estatua fue construída en el Parque De La Paz de Hiroshima y representa a Sadako sosteniendo entre sus brazos la primera grulla dorada que le regaló su amiga.
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¿ Cual fue el deseo que había pedido Sadako? Ella pensaba que no sería justo pedir la curación sólo para ella. Su deseo era que el esfuerzo que iba a hacer sirviera para traer la paz y la curación a todas las víctimas del mundo. Tal vez fue una petición demasiado ambiciosa como para que el destinio la permitiera hacerla realidad.

                                     

El callejón del beso


Un historia de amor con un trágico final

Existe una pequeña y estrecha calle en Guanajuato ( México) conocida como el callejón del beso. Este callejón alberga una triste historia de amor.
Cuenta la leyenda que hace ya muchos años vivía en este callejón Doña Carmen, hija única de hombre acaudalado pero muy violento y que prácticamente la tenía siempre prisionera  en casa sin permitirla salir.


El único lugar al que una vez por semana podía acudir Carmen era a la Iglesia y fue precisamente allí donde conoció a Carlos, un minero humilde que la amaba con locura. Ambos aprovechaban la visita dominical al templo para poder verse a escondidas.
Cuando el padre de Carmen descubre el romance secreto que ella tiene con Carlos la obliga a permanecer en casa sin permitirla salir bajo ninguna circunstancia. Si la sorprendía fuera de casa la enviaría a España y la obligaría a desposarse con un anciano español conocido de la familia.
Carmen, utilizó a la única persona de su confianza, su dama de compañía, para hacerle llegar un mensaje a Carlos y explicarle el trágico suceso. Fue entonces cuando Carlos encontró una solución para poder continuar viendo a su amada adquiriendo una pequeña casa cuya ventana asomaba justo frente a la ventana de la alcoba de Carmen. El callejón era tan estrecho que ambos podrían verse e incluso llegar a tocarse con la mano sin que Carmen saliera de su casa.

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Fue de esta forma como los enamorados consiguieron verse a diario durante largo tiempo. Pero quiso la desgracia que una noche el padre de Carmen escuchara los murmullos de Carlos y Carmen. Fuera de sí entró en la habitación de Carmen y le clavó una daga en su espalda causándola la muerte mientras ella aún sostenía la mano de Carlos entre las suyas.
Carlos, que nada pudo hacer por evitarlo, enmudeció del espanto y le dejó a su amada un dulce beso en su mano. Tras eso acudió a la Mina de la Valenciana, lugar donde trabajaba, y se quitó la vida arrojándose al vacío desde el brocal principal.
Cuenta la leyenda que la pareja que visite este sitio y se dé un beso en esta calle logrará su felicidad durante 7 años.

                                     

Casarse, su último deseo.

El último deseo de un niño antes de morir, cumplido el día anterior a su muerte.


Su nombre era Reece Fleming y tenía 8 años. Enfermo de leucemia desde los 4 años los médicos del centro médico Nottingham’s Queen ya no podían hacer nada. El cuerpo de Reece ya no era capaz de soportar más tratamientos y su muerte era inminente. Era mayo de 2008 y los médicos tan sólo le otorgaban unos pocos días de vida.


Cuando Reece, a pesar de su corta edad, fue consciente de la situación les pidió un último deseo a sus padres: Quería casarse con el amor de su vida, Elleanor Purgslove. Elleanor era amiga y compañera de clase de Reece.  Aunque las constantes recaídas de él ya no le permitían acudir al colegio, ella le visitaba regularmente en el hospital y no habían perdido la relación.
boda4Los padres de Reece siempre decían que él era muy valiente con todos los tratamientos y ver a Elleanor siempre le daba fuerzas. “Era un amor verdadero, un amor infantil pero real”, fueron las palabras de sus padres a un periódico londinense. Lorraine Fleming, madre de Reece, relató a la prensa británica como se reunieron los padres de ambos niños y organizaron una pequeña fiesta para permitirle a Reece pedir la mano de Elleanor. Ella aceptó sin dudarlo y los padres organizaron una ceremonia íntima en su casa para poder cumplir sus deseos.

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Los cuatro padres estaban de acuerdo e hicieron todo cuanto estuvo en su mano por preparar una ceremonia lo más real posible. A Reece no le quedaba mucho tiempo de vida y fue necesario prepararlo todo en un tiempo record. Aunque la boda no tuvo validez legal, hubo anillos, vestido de novia y ceremonia. La boda se realizó en el cuarto del pequeño Reece. La madre de Elleanor hizo las veces de vicario e incluso prepararon un certificado de matrimonio simulado para poder entregárselo a los pequeños. “Estoy segura de que Reece sabía que no disponía de mucho tiempo, pero eran tantas las ganas que tenía de casarse con Elleanor que aguantó con vida hasta que logró su cometido”.
El día de la boda, después de realizar la ceremonia, el pequeño Reece se animó a salir a la calle. Parecía que se sentía muy bien, su cara rebosaba felicidad y las familias fueron juntas en limusina a cenar a un restaurante. Al día siguiente, Reece se levantó de la cama y se acercó al salón a ver a su madre. Le dijo que no se sentía muy bien. Después, regresó a su habitación junto con su madre y comenzó a recordar su boda. A las pocas horas murió. Antes de hacerlo le dijo a sus padres: “Ahora puedo irme en paz, me he casado con el amor de mi vida”.


La historia de Reece Fleming es real. El niño falleció el día 5 de Julio de 2008 y su historia fue publicada en muchos medios internacionales: Link a la noticia en 20 minutos – España, Link a la noticia en The Telegraph – UK

El desconocido Johann Trollman


Pudo haber sido conocido mundialmente pero nació en el momento y lugar equivocados

La de hoy es una triste historia, de algo que ocurrió en una época siniestra de la que probablemente hablaremos en más ocasiones.
Hannover, Alemania, diciembre de 1907. En el seno de una familia gitana nace Johann Trollmann. Johann es un niño muy delgado que se gana el apodo de ‘Rukeli’, que en el argot gitano significa “árbol joven“.


Johann se sintió atraído por el boxeo desde niño y muy joven empezó a boxear en el club “Heros de Hannover” y poco a poco, gracias a la ayuda de un entrenador judío llamado Erich Seelig, consiguió una buena reputación, ganando varios campeonatos regionales y participando en los nacionales. Este éxito le sirvió para ser seleccionado para los Juegos Olímpicos de Estocolmo en 1928 aunque finalmente, debido a su raza, el gobierno alemán no le permitió participar. En su lugar fue un hombre de Hamburgo ( que curiosamente ya había perdido frente a Trollmann). La excusa que le dieron para prohibirle su participación fue bastante surrealista: su aspecto no era suficientemente alemán.
Al año siguiente Johann se trasladó a vivir a Berlín y se convirtió en boxeador profesional. Su escasa corpulencia no le impidió competir en la categoría de semipesados y, gracias a su velocidad en el ring, pudo hacer frente a auténticos matones. En 1933, el mismo año en que Hitler ascendió al poder, a Johann se le presentó la oportunidad de competir por el título alemán. Su rival era un serio contrincante llamado Adolf Witt. No era la primera vez que ambos se enfrentaban. En los tres combates anteriores, ambos ganaron una vez y hubo un empate.
Por aquel entonces Trollmann era ya bastante famoso en la Alemania de su época: Su juego de piernas era conocido como “El Baile de Trollmann” y además las mujeres acudían por centenas a sus combates probablemente atraídas por su racial aspecto.
El combate se celebró en la Bockbrauerei de Berlín el 9 de junio de 1933. A él acudieron innumerables dirigentes nazis y obviamente su rival Witt, que representaba el ideal ario, era el claro favorito. Johann puso en práctica sus técnicas ante el torpe Witt: Velocidad y juego de piernas. Por si esto fuera poco, el pequeño Trollmann se atrevía incluso a hacer burlas a Witt comentando el combate con los espectadores de las primeras filas. Al final del combate, el pequeño Johann estaba tan fresco como al principio y Witt totalmente ensangrentado apenas se sostenía en pie.
Cuando llegó el momento de dar el resultado, tras una clara manipulación nazi, se declaró empate. El escándalo fue tan grande que tras las sonadas críticas del público, los jueces no tuvieron otra opción que nombrar a regañadientes campeón de Alemania a Trollmann. Él no pudo evitar llorar de emoción.
Precisamente ese fue el motivo de que, una semana después del combate, la Federación Alemana anunciara que le retiraban el título por “comportamiento vergonzoso”. La prensa especializada apoyó en masa tan injusta decisión, porque, según decían, los campeones de boxeo “no lloran”.
Para acabar con la fama de Johann, el gobierno alemán decidió algunos meses mas tarde organizar un combate con boxeador nazi llamado Gustav Eder. Gustav era famoso por la potencia de sus golpes. Para asegurarse que el resultado fuera el esperado, la federación alemana exigió a Trollmann que no se moviera por el ring, ya que de lo contrario sería revocada su licencia. La idea parecía ser que Gustav Eder pudiera golpear tranquilamente al joven Johann para que la raza aria prevaleciera sobre la gitana. Pero no se imaginaban lo que Trollmann tenía pensado.
El día del combate cuando Trollmann entró en el ring todo el mundo se quedó en silencio. Trollmann se había decolorado el pelo para parecer rubio y además tenía todo el cuerpo cubierto de polvos de talco. El mensaje de Trollman era claro: ¿Así os parece que soy más alemán?. Trollmann, además, obedeció las absurdas normas de la Federación alemana y se quedó quieto en el centro del ring y aguantó los puñetazos de Eder sin inmutarse hasta que en el quinto asalto finalmente cayó derrotado.
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Ese fue el final de Johann como boxeador profesional. Siguió boxeando pero ya no era él. La federación alemana le prohibió moverse por el ring y estaba obligado a pelear quieto. Por si fuera poco y si a pesar de ello iba ganando en algún combate, en las pausas un funcionario del partido se acercaba a él y le advertía que si ganaba le matarían y matarían a su familia. Esta situación fue insostenible y Trollman se vio obligado a pelear sólo en circos y ferias. Cuando la federación alemana se enteró de esto encontró el motivo que necesitaba para poder revocarle la licencia profesional. En 1935, Trollmann, que estaba casado con hijos, tuvo que divorciarse para que sus hijos pudieran cambiar su nombre y tener así una esperanza de no ser perseguidos. Las cosas fueron empeorando y en 1938, la ley nazi equiparó a los gitanos con los judíos y, al igual que muchos de éstos últimos, fue esterilizado.
En 1939, Johann fue obligado a alistarse en el Ejército y enviado al frente del Este, uno de los frentes más duros de la segunda guerra mundial. El pequeño Trollmann sobrevivió y en 1942 pudo disfrutar de un corto permiso y regresó a Alemania. Sin embargo las cosas empeoraron aún más.
Poco después de llegar a casa, Trollmann fue detenido en su casa por la Gestapo y enviado al campo de concentración de Neuengamme, cerca de Hamburgo. Pasó a ser el preso número 721/1943. Cuando parecía que las cosas ya no podían ir peor los guardias del campo se enteraron de que Trollmann era boxeador. Tenían malnutrido a Trollmann y sólo le daban comida si perdía por KO en los combates que los guardias organizaban en el campo.
La historia de Trollmann oficialmente acabaría aquí porque lo único que trascendió más allá de este punto es que en 1943 falleció. La versión oficial es que murió de forma natural y hubo una segunda versión que decía que le habían disparado. Sin embargo la verdadera causa de su muerte fue otra.
Hace algunos años, el peridista Roger Repplinger reveló al mundo las verdaderas circunstancias de la muerte de Trollmann, que al parecer tuvo lugar en 1944.
Según pudo averiguar Repplinger a Trollmann le organizaron un combate contra otro recluso del campo de concentración llamado llamado Emil Cornelius. Emil era un “kapo” ( en el argot “kapo” es el nombre que recibían los presos que colaboraban con los nazis y hacían de espías internos). Trollmann cometió el error de noquear a Emil delante de los guardias y del resto del campo. Emil, enrabietado por la gran humillación, tomó un madero y apaleó hasta la muerte a Trollmann, ante la mirada impasible y las burlas de los guardias.
Tuvieron que pasar más de 50 años para que la figura de Johann Trollmann fuera públicamente reconocida. La Federación Alemana de Boxeo reconoció su título de forma póstuma en el año 2003 y a sus descendientes se les entregó el cinturón de campeón. En la ciudad de Hannover existe una calle con su nombre y en la ciudad de Hamburgo, justo enfrente de lo que fue el gimnasio donde ganó algunas se sus más conocidas peleas, se instaló una placa en su recuerdo. En el parque Viktoria de Berlín hay otro monumento dedicado a su memoria (en la foto que inicia esta historia). Se trata de un ring que recuerda la figura de Trollmann y todas las humillaciones a las que fue sometido .

 

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